E S P O N J A D O S , T R A P E A D O S Y V E L
A D U R A S :
EL ESPONJADO es un efecto decorativo de pintura, fácil e instantáneo, que da a
una superficie un agradable aspecto jaspeado. Como su nombre indica, esta
técnica implica utilizar una esponja para aplicar uno o más colores sobre un
color de base compacto. El efecto final dependerá del número de capas de pintura
que se den con la esponja -cuantas más capas, más denso será el acabado- y,
sobre todo, de los colores que se empleen. Con dos matices muy próximos de un
mismo color, el efecto es muy delicado: a cierta distancia, los colores se
funden, aunque sin llegar a verse tan uniformes como en una superficie pintada
de un solo color, si se utilizan dos -o, incluso, tres- colores completamente
diferentes, el efecto es más espectacular.
Por ser una técnica sencilla y
rápida, el esponjado es ideal para cubrir grandes extensiones de pared, pero
también es eficaz en superficies más pequeñas, como un arcón, un panel de la
pared olas puertas de un aparador. Una ventaja práctica añadida de esta técnica
es que ayuda a disimular los tubos y radiadores que se ven demasiado. Antes de
empezar el trabajo, conviene experimentar sobre un trozo de papel diversos
efectos de esponjado.
El TRAPEADO puede ser delicado e intenso, dependiendo de la elección de los
colores. Aquí, un trapeado de soleado color amarillo sobre blanco produce un
efecto alegre en una cocina. Es fácil conseguir un agradable efecto con el trapeado; una técnica de
pintura rápida que utiliza un trapo para hacer dibujos sobre una pintura
diluida. El dibujo arbitrario es perfecto para dar interés a una extensión
grande de pared, así como útil para disimular superficies desiguales o con
defectos. También puede usarse el trapeado cuando se quiere tener un acabado
interesante en sitios pequeños, como los armarios de una cocina, un zócalo o
unos estantes.
El trapeado requiere poco equipo para conseguir el efecto deseado sobre la
superficie a tratar. Sólo hace falta pintura de dos colores adecuada para la
superficie a pintar, un rodillo, una brocha y trapos limpios. Para pintar una
superficie grande lo mejor es una pintura al agua.
Esta técnica se puede usar para obtener una amplia gama de efectos, según los
colores que se elijan, los trapos que se usen y lo apretados o sueltos que estén
al aplicarlos.
Hay tres métodos de trapeado: el sustractivo o de quitar pintura, el aditivo
(añadir pintura) y el trapeado de rodillo. Cualquiera que sea el método que se
emplee, lo primero que hay que hacer es aplicar una o dos manos de capa de base
y dejar secar. Al hacer el trapeado, la forma en que se aprieta el trapo influye
en el dibujo. Cuanto más apretado esté, más denso será éste. Es importante
mantener el mismo grado de presión en toda la pared para evitar un efecto como
de remiendo.
El trabajar con barniz para VELADURAS al aceite puede sonar muy técnico,
pero, en realidad, el procedimiento es de lo más sencillo y, desde luego, la
riqueza del resultado habla por sí misma. El barniz para veladuras al aceite es,
simplemente, un medio transparente al que se le da el tono que haga falta con
colores al óleo de artista. Cuando se aplica sobre una capa al aceite, como la
pintura semi-mate, el barniz extiende un suave y empañado velo de color sobre la
pintura que hay debajo, dando lugar a una profundidad, un movimiento y un
carácter que no se pueden conseguir con efectos de veladuras hechos con pinturas
opacas.
Pueden crearse estilos muy distintos, variando la aplicación de las
técnicas, los colores y las superficies. Desde un estilo modesto y rústico hasta
el ambiente sofisticado de una casa de la ciudad. Se pueden aplicar estas
técnicas tanto a las paredes nuevas como a las antiguas y también a la
carpintería: los efectos son distintos, pero igualmente buenos. Las
imperfecciones que hay en las superficies más viejas y ásperas producen un
efecto con más textura, como el de una granja en el campo, mientras que si la
técnica se aplica a superficies muy lisas, el ambiente de la habitación se hace
más fino y elegante. LAS TÉCNICAS DE VELADURAS suponen
la aplicación con brocha del barniz para veladuras sobre la capa de base para
"trabajar" después el barniz todavía húmedo con una brocha o un trapo. Según
como se trabaje -y con qué se trabaje- el barniz, se pueden conseguir efectos
muy distintos. Como regla general, un trapo produce una textura áspera y
natural, mientras que una brocha puede dar un acabado muy neto y
controlado.
Una forma que se emplea mucho para el acabado con brocha es la
técnica del picado, que da una textura fina y delicada especialmente adecuada
para zonas objetos pequeños, como el zócalo o el friso bajo el techo de una
habitación o sobre un mueble. El procedimiento consiste en usar una brocha seca
de decorado de las de suavizar, dando golpecitos con ella sobre el barniz
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